Década de 1940

El Espín jugó un papel determinante en la construcción de la presa de Grandas de Salime al servir de escenario, desde 1947 y hasta la finalización de la obra en 1953, para la estación de salida de una obra faraónica como fue el teleférico, en aquel momento el mayor de los concebidos en España, y cuya ejecución fue encargada a la empresa italiana Cereti-Fanfani.

Éste tuvo que erigirse como consecuencia de la dificultad de importar unos cien camiones de 10 Tm a través de la carretera que, con un complicado trazado, unía las poblaciones de El Espín y Grandas. Así se decidió diseñar y llevar a efecto el proyecto de un teleférico de ocho estaciones que, desde el pequeño puerto de El Espín, transportase aquellos materiales que llegaban en barcos (yeso, clinker y otros).

La estación de salida, situada donde hoy en día sólo queda como testigo de aquella obra el muelle conocido como El Pantalán (cuya función radicaba en lograr que los barcos se acercaran lo más posible manteniendo la flotación en bajamar), se vio dotada con muelles de atraque para barcos de hasta 150 Tm y dos grúas con pala de descargue (una para 90 y otra para 30 Tm por hora).

Además, dicha estación contaba con cintas elevadoras, silos que podían almacenar 3.500 Tm de clinker y, por último, tolvas con dispositivo de carga de vagonetas por gravedad.

El proyecto y la dirección de obra de El Pantalán correspondió al ingeniero de Caminos, Canales y Puertos Carlos Roa Rico. Los materiales eran transportados por las vagonetas a una velocidad de 12 km/hora a través de un viaje de 35 kilómetros hasta llegar a la estación final que, con sus tolvas y canaletas, distribuía el clinker a los silos que alimentaban los molinos.

El viejo edificio de El Teleférico, como aún hoy se conoce el lugar donde estuvo ubicada la estación de salida, fue demolido en 1987, un ejemplo más de la necesidad de defender el patrimonio cultural de los pueblos frente a cualquier interés económico o del signo que sea.