Arquitectura de indianos

La arquitectura de indianos, tan presente en la geografía asturiana, también se encuentra representada en nuestro pueblo. Aunque no son muchos los testimonios que desafían al paso del tiempo y el urbanismo feroz del hormigón y el aluminio, algunos quedan. Forman parte indisoluble del patrimonio cultural del municipio y deben ser protegidos consecuentemente. Desgraciadamente en la actualidad parece valorarse más el máximo aprovechamiento de los espacios urbanizables (en altura sobremanera) que el propio pasado y la cultura. En El Espín se pueden observar numerosos ejemplos de las denominadas casas de indianos entre las que destacan la Costa Rica, la Casa de los Jardón o la Casa de la galería.
Casa Xenrón (1898)
La galería es un elemento muy característico de gran parte de las construcciones indianas en Asturias. Muchas presentan grandes dosis de originalidad debido a los distintos tratamientos que reciben.
Tenemos en El Espín un ejemplo de galería que, por su forma y dimensiones, se relaciona estrechamente con la torre; se trata de un cuerpo, casi totalmente aislado del conjunto de la vivienda, que se eleva más allá del tejado de la misma otorgándole una altura más. La casa de la que hablamos fue erigida en 1898 y sufrió una primera reforma en 1920. El aspecto actual, muy respetuoso con el original tal y como demuestran las fotografías antiguas, deriva de una última reforma acontecida en 1992. Las soluciones presentes en las formas del balcón parecen responder a un influjo de los modelos coloniales ingleses del siglo XIX.La Casa de los Jardón (1898)
Aquí se nos presenta un ejemplo de pórtico resuelto mediante formas con una clara deuda colonial. Este pórtico no sobrestima la monumentalidad sobre la funcionalidad; al contrario, ésta es la que predomina en el fin mismo de la construcción (tomar el aire o disfrutar de un lugar a la sombra en los días de calor). La casa data del año 1898.La Costa Rica (1928)
Este notable edificio, levantado en 1928, demuestra una vez más el afán de los antiguos indianos por lucir su riqueza y buen destino en las Américas.
La casa se ubica en una de las zonas más elevadas de El Espín, próxima al comienzo del barrio de Barqueiros, y desde la cual se puede observar de forma privilegiada la vecina población de Navia. Se trata de una construcción de tres alturas, más un amplio desván, que exhala robustez y elegancia por los cuatro costados. En los dos pisos superiores se abren sendos balcones que ennoblecen la fachada principal y enriquecen la composición. Hay que subrayar también el efecto teatral del cuerpo de escaleras exteriores.
Enmarcado por una balaustrada de piedra, refleja el poderío de la construcción (sobre todo si retrocedemos en el tiempo hasta la década de los treinta cuando ésta era prácticamente la única edificación existente en los alrededores y la magnificencia de su altura, que aún hoy destaca sobre las demás, debía sorprender en mayor medida).
Otro aspecto destacado en esta edificación indiana reside en las sobrias molduras que enmarcan la parte superior de todas las ventanas, así como la decoración de las esquinas, realizada en base a una sucinta representación de sillares perfectamente escuadrados.
